sábado, 5 de abril de 2014


¿Cuánto vale mi emprendimiento? – Por Mike Yorston

Un emprendimiento exitoso se enfrentará a esta pregunta mucho antes que una eventual venta de la empresa o, para los que piensan en grande, una apertura en bolsa. Esto porque requerirá financiar su crecimiento y si un tercero es quien aporta el capital, hay que valorizar la empresa para determinar qué porcentaje obtiene a cambio de su aporte.
Como muchas preguntas en la vida, la del título de esta columna no tiene una sola respuesta. Partamos con la definición tradicional: una empresa vale la suma de sus utilidades futuras, descontadas a una tasa de interés que refleje su riesgo. Para empresas que tienen un buen historial de flujos predecibles, se usan métodos testeados como flujos de caja descontados o múltiplos de EBITDA o ventas. Pero una start-up rara vez tiene flujos predecibles – muchas aún no logran utilidades y otras ni siquiera han empezado a vender. Entonces, ¿estos emprendimientos no tienen valor? Al contrario, hay un sinnúmero de ejemplos de start-ups exitosas con poco o nulo historial financiero que los avale. Veamos 3 casos conocidos: al momento de su IPO, Facebook logró una valorización de 80 veces sus utilidades anuales (vs. 20 veces en promedio de empresas en bolsa). La acción de Twitter se transa a un múltiplo de más de 100 veces ventas (¡sí, ventas, no utilidades!), siendo que no ha tenido números azules en sus 7 años. Finalmente, Instagram fue comprada en 2012 por Facebook en US$ 1.000 millones cuando tenía solo 13 empleados y ni siquiera había empezado a facturar.
¿Cuál es el análisis de los inversionistas/compradores en estos casos? Para Facebook y Twitter, la expectativa es que las empresas mantengan tasas de crecimiento estratosféricas a través de más usuarios y nuevas líneas de negocios que puedan ser efectivamente monetizadas. En un caso como Instagram, su compra tuvo un valor más estratégico para Facebook, quien veía con preocupación cómo esta popular red podía transformarse en una seria amenaza en el futuro. Los medios especializados inventaron el vocablo panicquire – fusión de las palabras en inglés panic (pánico) y acquire (adquirir) – para casos como este.
Este último caso ilustra lo que es al final la mejor respuesta a la pregunta original: un emprendimiento vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. En Chile, que aún no tiene una industria de capital de riesgo muy desarrollada, tienden a primar criterios tradicionales al valorizar empresas. Por lo tanto, es recomendable que los emprendedores busquen afuera casos de comparación para defender el valor de sus proyectos.

Mike Yorston es Director Ejecutivo de UDD Ventures.Emprendimiento

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